Daniela Huber: "Estaría bien que los vecinos y vecinas pudiéramos gestionar los horarios y las actividades del edificio"
Daniela Huber, residente alemana del Puerto Viejo, aboga por la revitalización comunitaria ante la gentrificación y el turismo, proponiendo espacios que promuevan la vida comunitaria, la convivencia y el aprendizaje.
Daniela, ¿cuáles son los principales problemas a los que hacéis frente en el barrio de Puerto Viejo?
Desde mi punto de vista, uno de los mayores problemas que enfrentamos es la masificación del turismo. Esto repercute negativamente en nuestra vida vecinal, ya que no tenemos suficientes espacios para crear comunidad entre nosotros y nosotras. La falta de estos espacios nos impide intercambiar ideas, preocupaciones y motivaciones, lo que lleva a que no hablemos entre nosotros y nosotras y, por tanto, ignoremos las circunstancias de los demás. Este aislamiento fomenta un clima de individualismo e intolerancia. Además, hay un clima de racismo hacia los chicos del centro de acogida diurna, sin realmente conocer sus historias y necesidades.
¿Eres consciente de que esto lo va a ver la gente del Puerto Viejo, ¿verdad?
Sí, y creo que es importante que todos tomemos conciencia de estos problemas para poder abordarlos de manera constructiva.
¿Cuáles son las oportunidades que pueden surgir en torno al edificio de San Nicolás 23 para impulsar la regeneración de la vida comunitaria en el barrio?
Si tuviéramos este espacio a nuestra disposición, podría servir como un agente revitalizador de nuestra vida comunitaria. Sería un lugar donde conectar, aprender y conocernos, lo cual aumentaría nuestra comprensión y empatía hacia las preocupaciones de las demás personas. La clave es aprender y compartir experiencias.
¿Qué tipos de actividades te imaginas que podrían realizarse allí?
Me encantaría que fuera un espacio para reuniones de la asamblea, otros encuentros entre vecinos y vcinas, talleres y charlas de interés común. También podríamos tener una librería comunitaria con un sistema de préstamo de libros. Cualquier actividad que sirva para aprender y conectar sería fenomenal. Lo que no me gustaría es que se destinará a uso turístico.
Para este tipo de actividades que has descrito, ¿qué necesitaría este edificio?
No necesitaría mucho. Entiendo que no se puede implementar una cocina, pero sería útil gestionar los horarios y las actividades nosotros mismos. Necesitaríamos una pequeña oficina para una persona encargada turno, internet, mesas, sillas, estanterías para los libros, un rincón acogedor con sillones y una mesita. También materiales estándar para talleres como un pizarrón, un proyector y tal vez un ordenador portail. Una vitrina en la entrada para publicar actividades también sería útil.
¿Cómo ves la relación con el ayuntamiento en la gestión de este espacio?
Creo que sería un poco fuera de lugar tener que pedir permiso al Ayuntamiento para nuestras actividades comunitarias. El ayuntamiento debe tener una propuesta de gestión y estar presente para cuestiones burocráticas, limpieza y vigilancia. Podríamos establecer un horario semanal en el que el ayuntamiento nos preste las llaves para que nos gestionemos nosotros y nosotras mismas, por ejemplo, de martes a sábado por las tardes. Podría haber uno o dos personas del barrio con llaves, sin necesidad de pedir permiso constantemente.
¿Alguna idea sobre cómo diferenciar entre las actividades comunitarias y otras?
Podríamos dividir el horario, destinando las mañanas a actividades públicas organizadas por el ayuntamiento y las tardes para uso comunitario. Esto también nos permitiría participar en actividades externas y ampliar nuestro panorama. Es un placer compartir esta experiencia y espero ver a más vecinos y vecinas involucrándose.
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