Anselmo Ardanza: "La ermita de San Nicolás, pilar histórico y futuro catalizador del Puerto Viejo"
Anselmo Ardanza, presidente de la Asociación de Vecinos del Puerto Viejo, destaca la relevancia histórica de la ermita de San Nicolás para el Puerto y para Algorta. En esta entrevista, Anselmo comparte su visión sobre la influencia que puede tener la restauración de este antiguo edificio para revitalizar la vida comunitaria en el barrio.
Anselmo, ¿por qué es importante la ermita de San Nicolás para el Puerto y para Algorta?
Creo que este edificio es el origen del propio Puerto y de Algorta. Se trata de una ermita construida en 1634 con la cofradía de Mareantes que, más tarde, con el auge de Algorta como casco urbano, se convirtió en la parroquia de San Nicolás. Ha albergado la escuela náutica y muchas otras cosas más. Por tanto, estamos hablando de un referente histórico significativo. De ahí la importancia del edificio como eje catalizador de la vida del barrio, que debe servir para que las nuevas generaciones aprendan historias, principios y valores, fomentando la convivencia, el aprendizaje y la mejora del Puerto.
¿De qué manera la ermita de San Nicolás podría recoger y mostrar parte de su historia?
En estos momentos, que estamos en la fase de rehabilitación del edificio y, paralelamente, en un proceso participativo, entiendo que debe reflejarse una visualización arquitectónica y urbanística. Cuando haya un diseño para los interiores se debería plasmar toda la historia del puerto; es importante incluir elementos significativos de la ermita de San Nicolás, la cofradía de Mareantes o la escuela náutica, entre otros. Todo esto debe integrarse con la historia actual del barrio, creando un conjunto coherente y representativo de su legado.
¿Cómo puede este edificio contribuir a regenerar la vida del Puerto Viejo?
Confío en que la rehabilitación de este edificio con su propio equipamiento va a posibilitar que colectivos, grupos, agentes y vecinos y vecinas del Puerto tengan su espacio. Un lugar destinado a mejorar la vida del barrio y satisfacer sus necesidades, tanto sociales como culturales. Y, también, de cara a que el Ayuntamiento de Getxo pueda tener un espacio para desarrollar trabajos específicos para la mejora del Puerto, en colaboración con el vecindario, que redunde en beneficio de todo el vecindario.
¿Cómo te imaginas un día cualquiera en el edificio cuando esté abierto?
Para mí, este edificio debe convertirse en un motor y dinamizador de la vida de este barrio. Como decía, imagino un lugar donde se desarrollen actividades sociales y culturales que permitan al vecindario, tanto local como foráneo, trabajar juntos desde el respeto y la convivencia para mejorar la esencia del barrio. Además, debe fomentar un proceso intergeneracional que enriquezca la comunidad.
Me daría por satisfecho si cualquier actividad que se realice aquí logra integrar a los vecinos del Puerto Viejo. Cualquiera. El objeto no es el modo, no es el qué ni el cuándo. Lo importante es que el colectivo se sienta parte del Puerto a través de este espacio, independientemente de la naturaleza específica de la actividad.
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